Me gusta el zoo de Córdoba, pero aún así tengo mis reservas sobre este tipo de recintos. Quienes hoy en día defienden su utilidad recuerdan que los miles de animales en cautividad que hay repartidos en los zoológicos de todo el mundo tienen que ser cuidados en algún lugar --ya no sobrevivirían si se les deja en libertad-- y aseguran que el futuro de los zoos pasa por convertirlos en centros de recuperación, de conservación de especies y de educación medioambiental.
Por eso aplaudí la remodelación del zoo --lo que había antes no era de recibo--, y ahora me parecen dignas de mención iniciativas como la que han llevado a cabo este domingo la Comisión Investigadora Maltrato Animal (CIMA) y el Ayuntamiento. Se trata de una campaña para concienciar a pequeños y grandes de las pautas de conducta adecuadas durante las visitas al zoo, además de para dar a conocer a los habitantes del recinto. Y es que, ya que los tenemos, mejor cuidar de los animales y aprovechar para conocerlos mejor. ¿O qué?

Comisión Investigadora de Maltrato Animal (CIMA)