Cuando los responsables del Ayuntamiento de Barcelona rechazaron el proyecto del ingeniero francés Gustave Eiffel dijeron que era una construcción rara y que no encajaría en la ciudad.

Unos años después, la extraña estructura se levantaría en París con motivo de la exposición universal que acogió la capital francesa en 1889.

No obstante, la Torre Eiffel también generó una avivada polémica en Francia, tanto por razones estéticas como por el miedo de muchos vecinos a que la mole de hierro se viniese abajo y provocase una catástrofe.

La torre se salvó de la demolición gracias a la potente antena de su cúspide, capaz de recibir las ondas re radio procedentes de Alemania, lo que resultó muy útil a los aliados durante la Primera Guerra Mundial.

¿Alguien puede imaginar París sin la Torre Eiffel? 

Con el paso del tiempo, la estructura es hoy un auténtico icono, no ya de la ciudad de París, sino de la mismísima Francia.

La Torre Eiffel en la Wikipedia

El otro día escuché a un compañero de la tele local recordar el caso de la Torre Eiffel y me pareció --salvando las distancias-- muy apropiado, ahora que muchos cordobeses miran con recelo el nuevo hotel Córdoba Palacio, erigido en el lugar que ocupó el antiguo Meliá.

Por eso creo que lleva razón el director del hotel cuando se muestra convencido de que el aspecto del edificio acabará gustando a los cordobeses.

Realmente se trata de un edificio singular, diferente a cualquier otra cosa vista en la ciudad y en un lugar privilegiado que, con el tiempo, como ocurrió con su antecesor, acabará convirtiéndose en una referencia para cualquiera que llegue a Córdoba. Eso, como mínimo.

"Cuando veas el Meliá tiras a la izquierda", explico todavía a mi familia y amigos cuando vienen a Córdoba, para indicarles cómo llegar a Ciudad Jardín. Y así ha sido y seguirá siendo durante mucho tiempo.

Pero ahora, los visitantes se encontrarán con algo más que un gran edificio. Se toparán con una enorme y espectacular estructura que, les gustará más o menos, pero no les dejará indiferentes. Y la recordarán, y se preguntarán qué es lo que recubre el edificio, y querrán entrar para comprobar cómo se ven las cosas desde dentro, y alguien se inventará una forma original de llamar a este hotel de aspecto "tan raro", y lo fotografiarán...

Y Córdoba añadirá a sus atractivos un edificio único y original.