Cuando esta mañana la empleada de una agencia de viajes en la avenida de Barcelona abrió la oficina, ya esperaba en la puerta un cliente en busca de entradas para la final de la Eurocopa en Viena.

“Estaba ansioso, me pidió que le reservase ocho plazas, le expliqué todo y le dije los precios, luego se marchó y me dijo que volvería, pero no ha regresado”, me explicaba esta tarde la chica de la agencia por teléfono. “A lo mejor fue a pedir un préstamo y no se lo han dado”, bromea al otro lado de la línea.

El caso es que agencias como Marsans o Viajes del Corte Inglés ofertan –quizá este sábado aún queden plazas-- un paquete de ida y vuelta en avión, con entrada y traslado al estadio para ver la final. Todo el mismo domingo, saliendo de madrugada de Madrid o Sevilla, por unos 1.400 euros por persona.

Hoy me he pasado el día, entre otras cosas, buscando a cordobeses que se fuesen a Viena para contar algo en el periódico. Y algo contamos mañana, aunque en una columna que se queda algo corta para las historias que me he encontrado.

A través de estas agencias no parecen haber sido más de media docena de cordobeses los que han reservado plazas. Seguramente habrá más gente de aquí en el estadio este domingo.

Muchos están allí ya o incluso se van por otros medios.

Este mediodía escuchaba en la radio como un colega periodista ha decidido ir por su cuenta y riesgo, en coche nada menos –espero que le vaya bien--.

Pero volviendo a las agencias, el precio no ha sido obstáculo para que Alicia Villagrán regale a su marido y a su hijo el viaje a Viena. ¡Qué mujer!

“Les encanta el fútbol –me ha explicado--. Mi marido fue futbolista y mi hijo juega en los cadetes del Séneca. Este es el mejor regalo que les puedo hacer”

Y ha sido toda una sorpresa, pues Javier, su marido, Sánchez de apellido y dentista de profesión, me ha contado que el domingo ya tenía preparada una barbacoa en casa para ver el partido con la familia y los amigos. Estaba emocionado con el viaje, y no es para menos, es una cita histórica.

Algo que también tiene muy claro Blas Campaña, el propietario de una cafetería de Santaella que también ha reservado un par de viajes, para él y para su hijo de 18 años. “El fútbol es mi pasión”, me ha dicho.

A mi, si te digo la verdad, nunca me ha apasionado el fútbol. Nunca he seguido la liga y como mucho, me enganchaba a los partidos de la selección o a algunas finales del Barça o el Madrid.

En los últimos meses, por cuestiones de trabajo –he pasado esporádicamente por la sección de Deportes--, me ha interesado más. Y aunque aún no le he encontrado el gustillo, si empiezo a comprender porqué apasiona a tanta gente.

Y por supuesto, este domingo no me pierdo la final. La veré en el periódico, con los compañeros, y espero que los goles se oigan en toda la Torrecilla.